21 de febrero de 2008

¡Eh, Gringo! (Una historia con gente inventada)

Hacía un frío de cagarse y caminábamos por la calle, sin mucho más rumbo que el que surgiera. Aunque en el pasado habíamos sabido hacerlo con bastante frecuencia, la vida nos encontraba perdiéndole el ritmo a esta clase de caminata.

— ¡Eh, Gringo! Convidame un pucho, que me cago de frío —Luciano apuraba el paso mientras inútilmente intentaba que su remera hiciera de abrigo frente al mal carácter del tiempo—, ¿Te queda alguno, no?
— ¿No habías dejado de fumar? —Le pregunté mientras le alcanzaba un cigarrillo—, toma, me parece que voy a dejar yo antes que me termines arruinando… rata.
—Por ahora estoy tratando de no comprar, un primer paso es un primer paso, ¿No?... Convidame fuego que no tengo... ¿Tenés chicle?

Hay mucha gente de buen corazón cuya vida es una tragedia tras otra, gente a la que la suerte no solo les come la milanesa sino que además les pasa el dedo por el puré solo para decirles que tiene gusto a mierda y escupirlo. Uno lee en el diario todos los días sobre los chicos muriéndose de desnutrición en algún lugar del mundo, o el cieguito que quería aprender a leer y le robaron las zapatillas. Uno lee todo eso, se amarga... y después conoce a un tipo como Luciano.

La mejor manera de describir la clase de persona de la que estamos hablando es la siguiente: imagínense un individuo que por pura imprudencia causa un incendio en un edificio provocando que mueran todos sus ocupantes… excepto él, claro está, que no solo se salva, sino que a la salida se encuentra un billete de cien pesos. Imagínense eso y ahí tienen a Luciano. Nobleza obliga, no es de mi conocimiento que haya causado algún incendio a la fecha, aunque no me sorprendería que lo haga a futuro, probablemente con billete de cien pesos incluido y todo.

Luciano anda por la vida preocupado por nada más que si mismo y su inmediato beneficio, usualmente manifestando esto con un orgullo y convicción que si lo toma a uno por distraído, hasta podría hacerle creer que así es como deben ser las cosas. Hijo único de padres que lo adoran ciegamente, nunca tuvo que esforzarse por nada más que hacer el menor esfuerzo posible y pareciera ser que cuanto menos hace, mejor le salen las cosas.

¿Cómo llegamos a ser amigos? Honestamente, no le encuentro explicación. No sé si ósmosis sea un argumento válido. Tan solo sé que desde que tengo uso de la memoria, ahí esta Luciano. Es todo lo contrario a mi persona, representa todo lo que critico y evito, y sin embargo, por algún extraño motivo, tengo que reconocer que me cae bien. Esto no significa que más de una vez no hayamos terminado a los golpes, pero siempre desde el más absoluto cariño con el que un amigo elije hacerle saber a otro que es un imbécil.

Últimamente no nos estábamos viendo mucho, ambos andábamos con trabajo nuevo y seguíamos con nuestros estudios. Además, él tenía hace meses una novia con la que andaba bastante pegoteado. Por eso mismo, cuando me entere que me había estado buscando insistentemente, supe inmediatamente que el noviazgo había terminado. Tanta necesidad de encontrarme no podía tener más que un interés de fondo. Precisamente, pude confirmar mi sospecha cuando me llamo pidiéndome que le presentara a mi amiga Virginia, a lo que le respondí que la quería demasiado como para cagarle la vida de esa manera ¿Se entiende que a ella, no?

Luciano se ofendió un poco, luego se rió y me dijo que al menos lo acompañara a caminar por ahí, tal vez tomar algo, como para despejarse un rato. Sabía que todo esto no era más que parte de su plan-B para tratar de hacerme cambiar de opinión con respecto a Virginia, pero como no había nada bueno en la tele decidí que una cerveza con él no iba a estar del todo mal: con todo lo criticable que tenía como ser humano, seguía siendo un gran contador de anécdotas, que aunque probablemente fueran mentiras e inventos en su mayoría, seguían siendo de esa clase de historias que a uno le gusta escuchar cuando bebe, claro esta, si uno sabe apreciar el realismo mágico.

— ¡Eh, Gringo! —vi su mano agitándose frente a mi cara—, ¡Ehhh!... ¡Colgaste mal Gringo! ¿En qué estas pensando? Me cago de frío ¿Me das un toque tu buzo?
— ¿Vos me estas jodiendo? —me aferré a mi abrigo como para reforzar el concepto que no iba a dárselo—, Ahí veo un kiosco abierto, creo que tiene sillas adentro, bancatela, te hubieras abrigado.
— ¡Que mal tipo que sos! Boludo, me acabo de dar cuenta que me olvide la guita en casa, tengo la cabeza en otro lado, esto del corte me tiene medio para atrás... ¿Me bancas y después te pago?

Había que darle crédito a Luciano, incluso en las mayores adversidades emocionales, seguía siendo fiel a su espíritu de garrapata... ¿Cómo llegamos a ser amigos?... ¿Sonaría repetitivo si digo que, honestamente, no le encuentro explicación?

8 comentarios:

InfameMary dijo...

No viene al post... simplemente quería devolver el saludo... y entonces, materializarlo si la próxima te veo en CBC. Qué loco eso, siempre nos terminamos cruzando vos y yo.

Natiii dijo...

Muy bueno el relato... NO sé por qué pero me atrapó la historia jaja. ¡¡Quiero una segudna parte!!

Victoria dijo...

Siempre que conozco a alguien así se me viene a la cabeza el capítulo de Los Simpsons en el que aparece ese pobre flaco de anteojos que se mató trabajando y estudiando y siempre le iba mal, conoce a Homero, se vuelve loco y muere electrocutado.
La vida es injusta. Por eso a esa clase de gente hay que abrirle los ojos a veces y mostrarles que hay otras personas en este planeta además de ellos y que no son superiores al resto!
Muy bien narrado polixa, hasta me indigné y todo.
Un beso.

Mar y Sol(a veces tenue y otras no) dijo...

Uy conozco unos cuantos "Lucianos (as)" Y si, están ahí tal vez para mostrarnos que a pesar de los defectos...siempre todos tienen o tenemos algo digno de querer, no?
Un beso!

beatmelady. dijo...

hola, pasaba a decir que me pareció.

el texto realmente me gustó, y mucho. lo que no llego a entender del todo es si es un cuento..o nó.
concretamente, no puedo separar al autor del blog del narrador-personaje de la historia, no me sale.
no sé si juani es el personaje, o es juani inventando un personaje, o si juani en sí ya es un personaje inventado.

de todas formas, no deja de encantarme.

saludos.

ChAcHu dijo...

A veces es tan injusto.... tantos "lucianos" que tienen lo que los "no lucianos" deberían tener y no tienen...

Beso!

Javi! dijo...

..."la suerte no solo les come la milanesa sino que además les pasa el dedo por el puré solo para decirles que tiene gusto a mierda y escupirlo".

SUPER FRASE, felicitaciones...

Flauer dijo...

JAJAJAJ
esos son personajes con los que de vez en cuando está bueno reunirse.